viernes

Ensayo sobre la poética de Gladys Mendía Por Adalber Salas Hernández

Poética del atisbo


Adalber Salas Hernández



How do you know but ev’ry Bird that cuts the airy way,
Is an immense world of delight, clos’d by your senses five?
William Blake


Qué es uno sino un asomarse: no es una pregunta retórica, sino un interrogante genuino, apremiante, inserto como una aguja o un clavo en uno de los poemas pertenecientes a El alcohol de los estados intermedios, de Gladys Mendía: es imposible pasar la vista por el texto sin notar ese filo, vacilar, detenerse en la punta aguda de la frase. ¿Qué es uno, en efecto, más allá de la visión hurtada, el tacto huidizo, el sonido a medias registrado?
Es necesario asomarse por esa pregunta para comprender todo lo que Mendía pone en juego a través de su poética. El eje de ésta, podría aventurarse, es la percepción, el acto mismo de percibir como evento problemático, difícilmente domesticable. Por razones prácticas, por un mero asunto de supervivencia, la cotidianidad nos obliga a uniformizar nuestra forma de percibir el entorno. Establecemos filtros, alcabalas y barreras al mundo que hay a nuestro alrededor, obstáculos y cerraduras con una marcada tendencia a anquilosarse. La poética de Mendía se basa en una suerte de pulsión de fuga, en un atender a todo aquello que dejamos desatendido: busca atisbar lo que, consciente o inconscientemente, hemos dejado de registrar:
en el túnel intermitente los ojos parecen girar dar vueltas de ruleta                   las ventanas del túnel te permiten cosas              asómate a la ventana    qué es uno sino un asomarse   el viaje comenzó aunque no te muevas el viaje comenzó
desde las ventanas veo las semillas que aún no revientan y ya piensan en el fin     el túnel me enseña la voz   aprendo a usarla              cómo será la voz   es negra es india es blanca       el túnel es la destrucción lenta    el viaje es la mezcla entre sombras y luces entre paredes y ventanas   no veré el sol de la voz pero el viaje ha comenzado[1]

Este fragmento del poema Parpadeos del incendio, es el punto de inflexión y reflexión de esta escritura, el lugar donde se quiebra y se observa. En Parpadeos del incendio se narra, de un modo velado, un accidente de tránsito. Pero esto no es sino la simbolización de un suceso más importante: el cambio que el sujeto realiza, desplazándose hacia otras vías de recepción del mundo. Luego de que ocurre el accidente, de cuyos detalles nunca nos enteramos, es que empieza el verdadero viaje, ese en el que las semillas que aún no revientan ya piensan en el fin, ese donde las ventanas del túnel permiten cosas, visiones, ese túnel-garganta del cual emerge una voz transfigurada.
Cabría imaginarse que en toda poética hay una invitación al viaje; un texto que, sin importar en qué momento de la vida del autor sea escrito, sirve para conminar al lector a adentrarse en esa red significante que llamamos obra. Como L’Invitation au voyage de Baudelaire, nos asegura que, si realizamos el viaje, hallaremos un lugar donde
Tout y parlerait
À l’âme en secret
Sa douce langue natale.[2]

Esa lengua natal que, a la postre, es lo que tienta todo el que escribe. Aquel fragmento perteneciente a El alcohol de los estados intermedios, transcrito más arriba, es la invitación al viaje de la obra de Mendía: nos ofrece un puerto de salida, un pasaje, una puerta, una vía. Nos indica el camino a tomar para penetrar en el universo significante de la autora, de manera que podamos instalarnos allí, aprender esas señas secretas, íntimas que, para ella, constituyen una lengua materna.
Los libros de Mendía están hechos de retazos, breves golpes de texto en medio de lo blanco. Se trata de una prosa desgajada, agujereada, repleta de hoyos por donde uno puede asomarse, rendijas hacia el más allá de la página. Esta modalidad textual, a medio camino entre el verso y la prosa compacta, muchas veces sin signos de puntuación o mayúscula, responde a una necesidad interna de esta escritura: hallar(se) en lo que ella misma denomina un estado intermedio. La lógica es lapidaria: para poder encontrar y dar cuenta de los estados intermedios de la percepción, las grietas por donde es posible atraparlos al vuelo, es necesario que la trama textual de los libros sea intermedia a su vez, sin responder a órdenes formales externos –sólo a su propia ley.
Este viaje, como podría esperarse, es interminable. Se trata de una travesía donde no hay principio ni fin, donde todo es intermedio, punto de fuga. Como dice uno de los apartados de las líneas blancas son los poemas del asfalto, del libro La silenciosa desesperación del sueño:
el auto marca la pauta           aunque el asfalto es más largo
se podría decir infinito
pero el infinito es un estado intermedio[3]

Como las líneas blancas sobre la opacidad del asfalto, aquello que busca la poética de Mendía se atrapa de modo intermitente. Sólo a veces se deja entrever: se trata de una experiencia que, por inclasificable, por fugaz, nunca puede ser consignada enteramente. De ahí esa suerte de inversión efectuada en este texto: el estado intermedio es llamado infinito –lo esquivo por naturaleza se confunde con lo interminable. Mendía lleva a cabo esta operación conscientemente: busca hacer coincidir los opuestos. Y es que esos estados intermedios que persigue no obedecen a la lógica de las separaciones y las definiciones, de los grupos y las normas; antes bien, se trata de un espacio feroz y minucioso donde estos modos de pensar son revocados, aunque sea por poco tiempo.
Para lograr dar cuenta de ese hallazgo, de ese lugar anómico que ha descubierto, esta poética se aboca a la configuración de aquello que Deleuze y Guattari llamaron una “langue déterritorialisée”, un lenguaje tallado en la entraña misma de una lengua, pero que no contribuye a sostenerla, sino a difuminarla, a hacer fluido aquello que de otra forma se tornaría osamenta, materia verbal fosilizada. Un código particular que, dentro de un entramado lingüístico establecido, se hace fuga, movimiento, inquietud. Para subrayar el contraste con esa lengua sostenida por instituciones y dispositivos culturales, Deleuze y Guattari denominan a este habla singular una literatura menor: “Problème d’une littérature mineure, mais aussi pour nous tous: comment arracher à sa propre langue une littérature mineure, capable de creuser le langage, et de faire filer suivant une ligne révolutionaire sobre? Comment devenir le nomade et l’immigré et le tzigane de sa propre langue?”[4], se preguntan en Kafka. Por une littérature mineure. No es una pregunta ociosa, incluso décadas después de haber sido formulada. Todo el que escriba se la formula, tácita o explícitamente. ¿Cómo dar contorno a una obra cuya textura verbal implique una genuina revuelta en el seno de su entorno lingüístico? ¿Cómo lograr que se comprometa exclusivamente con su propio desplazamiento, que se vuelva una inmigrante permanente, que no pierda en momento alguno su capacidad crítica?
La respuesta que se dan tiene mucho que decir con respecto a la poética que despliega Gladys Mendía a lo largo de sus libros: “Opposer un usage purement intensif de la langue à tout usage symbolique, ou même significatif, ou simplement signifiant. Arriver à une expression parfaite et non formée, une expression matérielle intense.” Una expresión perfecta y no formada: no hay contradicción. Esa expresión material intensa no es una escritura que persiga alguna modalidad de trascendencia, sino que intenta hacerse inmanente, a la manera de los objetos, de las floraciones minerales, de las figuras y criaturas del reino animal y vegetal: perfectas y nunca formadas del todo, sumergidas en un cambio perpetuo. Este uso de la lengua, intenso, concentrado sobre sí mismo, es lo que consigue Mendía en textos como Primer peldaño, perteneciente al libro La grita:
las palabras son hielos que ruedan por el suelo antes de ser charco    aguas turbias invaden los pasillos           el incendio en sonoro parpadeo muestra el doble reflejo    no les puedo decir lo que pasa    tal vez si las abrazo     si llevo sus oídos a mi pecho[5]

Esta escritura sólo puede hablar de sí misma a través de formas plenamente elementales, sin ulterior finalidad. Formas volátiles, móviles, que se niegan a ser situadas: el hielo que rueda por el suelo, el charco, las aguas turbias, la intermitencia del incendio. Y aún así, no basta, no puede bastar: se descubre perpetuamente abierta, reacia a los cotos y las definiciones, y por ello confiesa: en realidad, para comunicar lo que esta experiencia escritural atisba, sería necesario un contacto estrictamente material, corporal: el abrazo, el oído en el pecho.
La grita es un libro que participa doblemente de esa cualidad menor a la que aluden Deleuze y Guattari: es una obra que ha tallado su nicho dentro de otra, la de Teresa de Ávila –la cual, por derecho propio, posee una singularidad radical, tanto con respecto al ámbito lingüístico de su tiempo como al nuestro. Reescribe, entonces, la voz de Teresa de Ávila; se apropia de ella, la renueva y homenajea, hace que la sangre de ambas corra por la misma vena. No es un acto de antropofagia, sino una intensa relación filial. Desde allí intenta participar al lector aquel estado intermedio que obsesiona la obra entera de Mendía.
No deja de ser significativo que haya escogido confundir su voz con otra en este libro. La pregunta por esos estados intermedios corre por otro interrogante, igualmente urgente: el de la voz. Qué es la propia voz, de dónde proviene, a dónde va. Qué necesita, qué presagia, qué desea. La voz como instancia simultáneamente ajena y propia. La voz como herencia y desarraigo. Así, por ejemplo, en El alcohol de los estados intermedios:
la voz nos esquiva      el mosaico que heredamos hace siglos se resiste  generaciones lo expulsan                 los desplazamientos se construyen   por la ventana escucho la cadencia      todos saben que el alcohol es la voz             la voz es el alcohol del incendio

La voz como mosaico, como collage, como reunión de trozos dispares, de cadencias cuyo origen desconocemos. La voz como concreción sonora, perecedera y esquiva de esa lengua establecida –concreción desestabilizadora, caprichosa, renuente a participar en los ritos de la permanencia: el alcohol del incendio. La voz, en suma, como encarnación. Ensayando una escritura material, la poética de Mendía crea para sí un espacio siempre abierto, indeterminado, perteneciente a lo propio y lo ajeno.
En Lugares y destinos de la imagen, título que dio a las anotaciones de los cursos dictados en el Collège de France, Yves Bonnefoy subraya: “La poesía tiene así como motor, en lo más profundo y a pesar de las innumerables ambigüedades, una experiencia de lo Otro; y no se abandona la poesía, de hecho se es fiel a ella, cuando uno se ejercita en esa experiencia, quizás incluso el poema sea la única vía que verdaderamente se le aproxima.”[6]Esa vía que parece alejar a la escritura de la poesía, llevándola a zonas de alta tensión interna, donde ya es casi imposible determinar el género o la finalidad del texto, es la que la lleva al contacto con lo Otro que es, a la postre, el contacto que alimenta la poesía. Como se ve, no dejamos de rozar las paradojas. Aquello Otro llama a la poesía a salir de sí, a inscribirse en registros insólitos, a desterritorializarse.
Solamente así, descolocada, amenazada por la ceguera de la página, la poesía es fiel a sí misma. Y es que eso Otro, a lo que se refiere Bonnefoy, bien podría llamarse estado intermedio o, incluso, espacio inexistente:
el dulce susurro
su azulada voz saturada del veneno del mundo
muestra algunos secretos en este peldaño
manantiales resplandecientes en el desierto
inician nuevas andanzas originarias
pactos secretos en la cima de los adentros
destellos y fragmentos de espacio inexistente
nada nada nada
no les he dicho nada
y se llena el pecho de una grita
de una grita intoxicada que me condena.

Estas líneas, pertenecientes al Sesto Peldaño de La grita, condensan el conflicto que proviene de intentar dar cabida, en la propia voz, de esos destellos y fragmentos, de la percepción de esas nuevas andanzas originarias y esos pactos secretos en la cima de los adentros. Una grita es un vocerío, una mezcla de diferentes voces: Mendía, justamente, acoge en su escritura estos susurros, gritos, aullidos, murmullos, discursos, proclamas, órdenes, gemidos, quejas, palabras dulces y brutales, piedras que ruedan por la garganta hacia abajo, para luego salir como escritura, como azulada voz saturada del veneno del mundo.

Esta poética se ejercita en el desmembramiento, en la multiplicidad, en la trashumancia. La lleva a cabo dentro de sí, pero también la piensa, no deja de pensarla, como sucede en Voz latinoamérica, proveniente del libro El tiempo es la herida que gotea:
la voz mosaico  la voz fragmentada la voz muchas voces   capas de voces    estremecimiento   lo cotidiano   lo exótico  lo corriente lo exquisito   la voz inquieta   la voz fuerza   la voz queja           nuestra voz impura ramificada en tantas voces  por necesidad biológica  por adaptación  por lógica  por tanteo       por propuesta  por entusiasmo  sin teorías  con archivos temporales   muriendo juntos por la misma bala   sin homogeneidad  voces que llaman a lo fértil sin padre                             voces de circunstancias descriptivas  arbitrarias  elocuentes  logran su no finalidad  voces al extremo   voces que suben de espaldas al cielo de la tierra[7]

A pesar de la especificidad del título del texto, podríamos sustituir el toponímico latinoamérica por cualquier otro y hallar que estas palabras retienen su validez y su filo. Lo que resaltan, lo que obligan a la lengua a confesar, es que no hay voz que no sea algarabía y escándalo, superposición de planos y de estratos, multiplicación de sonidos, acentos, ritmos, resultado del entrecruzamiento de historias tácitas. Ese estado intermedio que atisba la poética de Mendía, ese nomadismo de la percepción, es inconcebible sin este otro desplazamiento, realizado en la lengua. El estado intermedio, la experiencia de una otredad que imanta esta escritura, solamente puede encontrarse en la voz que se desmigaja y se reúne, que nos interpela y llama, que se revela nuestra también, aunque su tono nos sea inaudito.





[1] Gladys Mendía. El alcohol de los estados intermedios. San Cristóbal, Fundación Editorial El perro y la rana, 2009.
[2]Allí todo hablará / en secreto, al alma / en su suave lengua natal.
Charles Baudelaire. Œuvres Complètes. Tomo I. París, Éditions Gallimard, 1975.
[3] Gladys Mendía. La silenciosa desesperación del sueño. Lima, Paracaídas Editores, 2010.
[4]Gilles Deleuze y Félix Guattari. Kafka. Pour une littérature mineure. París, Éditions de Minuit, 2013.
[5] Gladys Mendía. La grita. Confusión de voces. Reescritura de Las moradas del castillo interior de Teresa de Ávila. Nueva York, Arte Poética Press, 2011.
[6]Yves Bonnefoy, Lugares y destinos de la imagen. Buenos Aires, El cuenco de plata, 2007. Traducción de Silvio Mattoni.
[7] Gladys Mendía. El tiempo es la herida que gotea. Lima, Paracaídas Editores, 2009.



Adalber Salas Hernández. (Caracas, Venezuela 1987). Poeta, ensayista, traductor. Licenciado en Letras por la Universidad Católica Andrés Bello. Ganador del II Premio Nacional Universitario de Literatura en el rubro de Poesía con el libro La arena, el vidrio: ascenso en tres movimientos (Caracas, Editorial Equinoccio, 2008), así como autor de los poemarios Extranjero (Caracas, bid&co. editor, 2010; Bogotá, Común Presencia, 2012), Suturas (Caracas, bid&co. editor, 2011) y Heredar la tierra (Bogotá, Común Presencia, 2013). Asimismo, ha publicado el libro de ensayos Insomnios. Ensayos sobre poesía venezolana (Caracas, bid&co. editor, 2013). Ha sido incluido en las antologías La imagen, el verbo (UCAB, 2006) y Antología de poesía joven venezolana (bilingüe árabe-español, Universidad Internacional Libanesa, 2009). Recientemente ha sido publicada su traducción de El hombre atlántico, libro de Marguerite Duras inédito en castellano hasta el momento (Caracas, bid&co. editor, 2013). Textos suyos, tanto poesía como ensayo, han sido publicados en distintos medios periódicos, tanto nacionales como internacionales.

lunes

Mellanskiktens alkohol

Mellanskiktens alkohol

av Gladys Mendía


Översatt av Björn Reisnert

Grandskad av Björn Moberg




Víctor Sarmiento omsluter ledan
och önskar saktmod åt blindheten i den kropp
som stapplar fram genom ett hus i lågor
nära att falla och i munnen
en förvirrad och bestört tunga

                                           Marcelo Guajardo





BRANDENS BLINKNINGAR

I tunneln ser jag ibland handen                     ibland
benen         och sen går jag ut i den svarta snön     ljusens
blinkningar mellan blindhet och syn     snön bland bergen
blinkar                           jag bländas av blixtens sken
mina    ögon   smärtar   som    om    de    sänktes    ner    i
mörka ångor                                          snön är havet
dess drypande hörntänder blottas         vad är en människa
om inte lite snö          tunneln är en överskuggad blinkning 
men jag ser allt smälta i skuggor                 men jag ser
allt smälta i farten
i  tunneln  som  kommer  och  går  verkar  ögonen  svänga
som en rulett                                        tunnelns fönster
tillåter vissa saker                          luta dig ut genom fönstret
vad är en människa om inte just det att luta sig ut   resan inleddes
även om du inte rör dig               resan inleddes
från fönstren ser jag fröna                          som ännu inte
krossats och som redan tänker på slutet           tunneln uppenbarar  
rösten för mig     jag lär mig använda den     hur kommer den låta      
den är svart   den är indiansk     den är vit      tunneln är den långsamma
förintelsen                         resan är en blandning av skuggor och ljus
mellan väggar och fönster      jag kommer inte att se röstens sol men
resan har inletts


                                        


Branden brinner    det kommer ingen rök    träden faller
i tystnad              utan aska              sanningen är att allt
brinner       och det ser så grönt ut       men att brinna är
ingen sjukdom              drömmen är sjukdomen
yrseln är att brinna med ögonen stängda              i elden
finns rytmen                   puls från en skymningstrumma
allt brinner utan att veta
röstens             påhitt             är           vilda         gnistor
smältande stiger en hand                  gest utan form eller
färg               allt brinner kallt                i den slaka linan
där ordningen vinglar                       kan bara olydnaden
rädda oss

         
                                       



de teoretiska systemen kokar              de förångas        det
finns inga heliga skrifter                 rösten är ett ögonblick
som förblir utan territorium     utan militär utstyrsel   utan
strid kropp mot kropp                            utan varken heder
eller stolthet  eller nedlåtenhet  eller lojalitet  eller hämnd



                                           



Sprätta upp    man måste sprätta upp   göra slut på riten    rösten
konstrueras medan den kallt brinner                         intellektet är
karikatyr               resan har påbörjats           delarnas disharmoni
delarnas flamma      delarnas ömtålighet      det giftiga i varje del
ger rösten di



                                            




vi är endast blinkningar med namn               instängda och
avlidna      namn     som     upprepar      samma      bränder
hudflagorna faller                                  medan vi går    och
samtalar         och äter           och sover         blir vårt namn
till stoft              allt brinner utan att veta           men ibland
vet man     eller drömmer att man vet     blinkning vet man
fumlig på resan     återkommande i bilden     bortkommen i
fönstren       sjuk av att så ofta luta sig ut
      
          

                                            



man kan säga att en substans
bränns av i en grå flamma
jag känner icke färgen på alla
substansers flammor
                                              
Alejandro Tarrab





MELLANSKIKTENS ALKOHOL



tiden ligger i krig på grund av våldet                                    och
kännedomen om sin oändlighet och frihet       den överför i alla
kanaler samtidigt                                                                tiden
är gud  den är astman som brinner    ja    det finns blinkningar i
mellanskikten                   astman är blinkning
som flytande bindningar regnar vi                                    ibland
kan man finna honung i någons ögon                   men honungen
är brandens alkohol







i grottan regnar det inåt                                             dropparna
strider för att få vara droppar men de är regn                  regnet
är mellanskiktens alkohol                                          dropparna
avdunstar            det finns ingen rörelse                     grottan är
rummet utan form           utan form och utan klarhet kan inget
reflekteras  men allt ser sig själv när det brinner      branden är
blinkningen som döljer spegeln



                                               



stunden      i     vilken     natten    går     över   i    dag    är
blinkning                      i mellanskiktens alkohol finns inte
rörelse        båten i dimman är blinkning          i
mellanskiktens alkohol förekommer inte rörelse    ögonen
som kramar om är blinkning        i mellanskiktens alkohol
finns inte rörelse                      resan som ännu inte når sitt
mål är blinkning                           i mellanskiktens alkohol
finns inte rörelse



                                               




stammanden       tvångstankar        övergrepp                  blandningen
som ännu saknar smak jäser     det finns ingen röst i det här systemet
men den vibrerar den expanderar                hängande i bokstavsvågor
reser den genom tunneln                                    alkoholen slår gnistor
mellan renhet och nyanser     renhet gräns                                 smärta
öppna nyanser byggs upp                  nyanserna är
mellanskiktens alkohol

         

                                              





i den ursprungliga förordningen        är det de upplösta som
anpassar sig                               de som lutar sig ut och ändå
blir kvar i suddiga linjer efter övergången              de vet att
ur  alla  diskursers  metabolism  kommer  rösten  att  formas
med min vår alkohol          med min vår olikhet




                                               




jag trevar mig fram i grottan   går vilse                     det finns alltid
vittnen som är angivare               domare                   visslingar från
fönster till fönster                                                   i röstens frånvaro
låter vi avsikterna ta fart                 vi når inte medvetenhet om vårt
språk                     omedvetenheten om vårt språk är mellanskiktens
alkohol
                                       



                                                 




rösten undviker oss      mosaiken som vi ärvde för sekler sedan
gör motstånd                                    generationer förskjuter den
förflyttningarna byggs upp                                  genom fönstret
hör jag hur rösten sänks                          alla vet att alkoholen är
rösten                             rösten är brandens alkohol

                                      


                                                 




jag ser hur skummet från branden sjunker för att ta dig    skummets
tröghet krockar med stenarna som flyter                       jag färdas så
långsamt att jag inte kan läsa nyanserna i tunneln     det måste vara
att du känner mitt finger där   från fönstret sträcker jag ut min hand
men jag färdas så långsamt                 renheten rispar med sin gräns
den besväras av astman som brinner              astman som brinner är
mellanskiktens alkohol




                                               




om jag hoppar ut genom fönstret    om jag lägger mitt finger där  om
vi är de oskarpa      rösten brinner utan att veta                    händerna
brinner    utan    att     veta     men     de     känner     hur     alkoholen
förångas                                            hur den lyser upp allt i namnens
täthet                  i den nästan slukande genomfarten                      där
den nästintill slukande genomfarten     är brandens
alkohol

      

                                         




inne i grottan ligger en båt förtöjd                     rädsla ger den
balans                                   havets knivhugg rubbar balansen
båten vill vara hav men den är grotta              ett hormon vars
namn är ge sig iväg lösgörs                                      när någon
ger sig iväg döljs det av tiden             när någon inte är där då
har de hoppat från fönstret         långsamt  som otydliga
nyanser

     

                                          





båten förlorar sin form                   den tvekar mellan fönster och
grotta                 den blinkar                     suddas ut utan aska från
branden                     den är borta under sekler och nu är den regn
regn som ett fotografi av de bränningar som sjunker undan ur dig
är det så att du också känner rösten                                      som
droppar som sipprar in i grottan

   
      

                                           




ännu väntar vi på ovädret               för att det till slut
ska kasta oss ut genom båtens fönster  då sätter snön
sina drypande tänder i oss         den svarta snön som
brinner utan aska               vi de oskarpa              de
namngivna        de suddiga        

                                  


                                               




man kan höra branden skrika i trädkronorna
brandens krängning i trädkronorna    vinden
blåser för att mildra deras smärta       vinden
vet det inte         vinden är brandens alkohol




                                               




ibland glömmer  jag att  jag är  i  tunneln när jag ser ditt finger
jag öppnar munnen för att inte såras               men det är redan
för sent          du brinner på tungan utan aska             tungan är
smärta när det rena omgärdar den                      smärtan är inte
mellanskiktens alkohol                  kan det vara att de oskarpas
smärta är en illusion        kan det vara så att de diffusas smärta
är ren illusion




                                               




resan är den långsamma förintelsen                    den är snöns
blixt som straffar med stjärnbeströdd blindhet                inget
begynner utan att något tar slut               men något begynner
alltid i mellanskikten                               något som ger sig av
utan att röra på sig skrattar åt riten              allt brinner logiskt
det är den bitterljuva branden    vi mangofrukterna på marken
som fallna stjärnor




                                               




i tunneln  finns  ingen  kudde  som  håller  huvudet  uppe
det finns inga kläder som täcker kroppen   det finns ej slag
som smärtar                                   att resa är att begravas
vända himlen ryggen

     


                                               




den     kolaktiga     gasen     i    de    trånga     utrymmena     kväver
de fallna mangofrukterna på golvet   för de lysande mangofrukterna
glänser golvet                                       skyltarna om att sänka farten
är förgäves                               skyltarna som säger tanka tillräckligt
är förgäves                    skyltarna som förbjuder att göra upp eld de
är förgäves



                                               




jag står framför elden          med ryggen mot rösten        snön
är havet     den är vrålet   vad är en människa om inte ett vrål
i tystnad    allt brinner med beräkning                vad är rösten
om inte en frätande effekt


      

                                              




fröna samlas i klaner med bindlar för ögonen             rösten
konstrueras långsamt                   den är glöden under askan
rösten det dunkelt upplysta               det dunkelt upplysta är
mellanskiktens alkohol




                                               




jag ropar inte och jag säger dig att jag är min egen    främling    änkling
föräldralös                               deformerad mango på marken som en
fallen stjärna




                                              




vi är slukade av rösten           rösten existerar inte än       den
överlever oss        vi mangofrukterna som dragits ur led utan
arketyp                 febern är inte feber den heter bördig brand
änklingsbrand         jorden darrar inte              mellanskiktens
puls översvämmar tunneln                                               vi de
temperamentsfulla       de ostämda                        i väntan på
röstens illamående




                                              




vi såg en vit häst med vingar över bergskedjan
vi steg för att nå den och vi fann den inte       vi
f a n n         i n t e         b r a n d e n s        o r d
allt brinner och ändå är det så grönt
vad är branden om inte en exponentiell effekt





                                               




fladdermössen flyger mellan träden                  de flyger som om
de inte vore satta i brand       de ser levande ut      de vet inte att
de är flammor    det värsta håller på att hända    utan att vi vet det         
allt brinner matematiskt              det gör sig synligt för en sekund
vibrerande i alkohol kommer det över oss                           så
oskarpt      så namngivet       så suddigt




                                               




det  är  de  brinnande klipporna  intill  det  brinnande vattenfallet
det får mig att regna        det gör ont i ögonen        vill du kanske
dela mitt regn                                                   som mangofrukter
långsamt fallande som desperata mangofrukter




                                               



jag behåller min vakna sömlösa ensamhet
min rökta ensamhet jag behåller
min ensamhet över axeln
jag behåller ensamheten utan mig själv

Pablo Mora




I TUNNELNS ÖGA BRINNER DEN OKÄNDA DIMENSIONEN



jag känner tunnelns vikt                                        dess klor gräva ut
de   lämnar    sidan   SVART              bröstet    kan    inte    spricka
mer           tanken  tar  MOTORVÄGEN         slingrar sig  upp  för
trappor   i   luften                            rymden  är  tom  och  svart  när
jag har gråten inlåst                           ett elektriskt ljus LYSER UPP
allt och jag öppnar mig i tunnelns öga

                                               




jag fortplantas        utan frön         jag är så BÖRDIG som havets
vrål hastighetsgräns 90                                         det    står    tänd
lysena    i    tunneln    som    om    man    inte    redan    lyst    sen
sekler tillbaks     det finns ingen AVTAGSVÄG ingen återvändo  
jag ringer i nödtelefonen
tunneln blickar in i sitt öga ett upplyst kadaver

                                              



jag stämmer örat           blir vän med TUNNELN även om den
tynger mitt bröst           jag blir vän med kroppen              med
känslorna                                                                            med
RÖSTEN kommer jag att förstå brandens gester och beteenden
den som brinner utan att veta   jag övertar de artritiska händerna
som inte sluter sig varken inför köttet eller svärdet

                                               



alla      vet      att      de      håller      på      att      döda      mig
LÅNGSAMT                                   att mitt inre säger mig att   
dessa       är       de     formbara      åren      där      fröna      är
ÖVERGÅNGEN                                att dessa är åren UTAN
SPRÅK                       klipporna blöder snö vit som knivsegg
tunnelns öga vet att det inte ser allt

                                               



små flammor löper ner till havets bryn                            alkoholiska
flammor får oss att smälta                                         brandens syntax
är snön i tunnelns öga                                      de omfamnar varandra
mangofrukterna omfamnar varandra ännu i den okända dimensionen
VARNING SNÄV KURVA                                           man ser bara
delarna                 det som låter sig ses genom fönstret är tillräckligt
för att bli förgiftat av kärlek

                                               



DET MÄNSKLIGA MATERIALETS deFORMATION I TUNNELN

en verklig värld smälter så fort                                      SPÄNN FAST
SÄKERHETSBÄLTET                   en av de fiktiva världarna brinner
kallt                det finns inget omdöme              inte heller vägledning
inget hot       ingen hjälp

                                               



man tror att man väljer                      det enda överallt närvarande är
manipulationen av vägmärkena   HÖJD MAX 2.3   fladdermössens
timma
är den bedövande distraktionen i tunneln                     FÖRSTÄRKT
VÄG                                                    de behandlar oss som begrepp
med    ömtålig    symmetri   lär    de   ut    hur   man    ger   sig    hän
FÖLJ SKYLTARNA UNDVIK OLYCKOR

                                               




de säger ni går inte in i samma tunnel två gånger
som om man vore den samma för alltid                                TURIST-
INFORMATION   det enda som kvarstår är att garantera odödlighet
och sälja den i kapslar   VÄG UNDER UPPBYGGNAD    skyltarna
på alla synliga platser                                                             som om
de hjälpte                                                  som om de sade någonting
HÅLL AVSTÅNDET

                                               



ENKELRIKTAD VÄG BÖRJAR

                                               



KÖR MED OMDÖME

                                               



KÖR IGENOM LÅNGSAMT

                                               



NJUT AV LANDSKAPET

                                               



FARA GENOMFART FÖR FORDON

                                               



CAMPA BARA PÅ UTMÄRKTA PLATSER

                                               



FÖLJ SKYLTARNA UNDVIK OLYCKOR

                                               



FÖRBJUDET ATT KÖRA FRAM RASRISK

                                               



VARNING IS PÅ VÄGBANAN

                                               



BILFÖRARE
KÖR FÖRSIKTIGT

                                               



BLÄNDA NER

                                               



FÖRBJUDET ATT FORTSÄTTA RAKT FRAM

                                               



TUNGA FORDON I HÖGER KÖRFÄLT OMKÖRNING FÖRSVÅRAD

                                               



STOPPLIKT VID GENOMFART

                                               



SKOGSMARK GÖR INTE UPP ELD

                                               



SLUT PÅ ENKELRIKTAD VÄG

                                               




där vägen korsas bor tomrummet
mot vilket vi inte faller utan än värre
vi transporteras automatiskt till en
outforskad plats

Galo Ghigliotto





ALFABETETS GENOMRESA



Motorvägen      tänker      att      tid      och      död      är      samma
gud
den känner kropparnas gravitation   och beslutar sig för att bli flod


                                              



nu är det inget som tynger den  inte klipporna  inte fiskarna  inte
växterna                       från botten     ser den sig själv  slingra sig 
fram i sin alkoholiska kroppsvätska


                                              



den förstår det genomskinligas lögn       genomskinligheten
är illusion      det ihopsamlade stoftet säger till motorvägen
att den andas utan att se mörkret


                                               



den    hör    ord   som   ställer   vissa    fönster   på    glänt
den känner att inget är på sin plats   det finns inget system
det finns ingen mening    det finns inte nivåer  inte former
det finns ingen ordning


                                               



det som gör att det lyfter är tomrummet    alfabetet som ett
landskap utan mål     att färdas felaktigt från en tungas ljud
till en annan                                              för det går inte att
höra                  för det är en inbillning bland de suddiga att
höra


                                               



alfabetet på genomresa är den ryska ruletten
motorvägen när den är flod frigör sig från spelet


                                               





Översatt av Björn Reisnert

Grandskad av Björn Moberg

Enero de 2014, Malmö, Sweden.