martes

Reseña sobre Inquietantes dislocaciones del pulso. Por Hernán Contreras R


El cuerpo desde el dolor y la resistencia


Inquietantes dislocaciones del pulso nos muestra, a través de imágenes y escenas, el sufrimiento, la rabia y la lucha de las madres de Plaza de Mayo. Lo que, a lo largo de nuestras vidas, hemos visto y escuchado sobre sus concentraciones y manifestaciones pareciera calzar perfectamente con las palabras de Gladys Mendía. 

"yo me condeno eternamente a mirar / los pedacitos brillando en la calle / luego de reventarse los vidrios en la simulación de sus labios"

"dos mujeres sentadas no se miran se borran / se dicen sonámbulas estos meses no tienes nombre / te faltan dos palabras para ser / entonces me hago palabra / y estoy rayada en el muro contando las horas"

La violencia que ha recibido el cuerpo, la violencia que hoy sigue recibiendo el cuerpo, los rayados en los muros como expresión, las concentraciones de personas ante las injusticias y los atropellos, y el sufrimiento de quienes partieron y de quienes se quedaron a esperar y a resistir, nos harán leer las palabras de Gladys y sentirlas contemporáneas, sentirlas como una descripción del panorama, al parecer, por muchos años más. A esto nos invita la poeta, a reflexionar sobre los hechos pasados, los presentes y sobre los que pueden venir. 



Hernán Contreras R.
Santiago de Chile, 2018




miércoles

Reseña sobre Inquietantes dislocaciones del pulso. Por Jairo Rojas Rojas


Dislocar el lenguaje.

Que el libro “Inquietantes dislocaciones del pulso” de Gladys Mendía esté dedicado a las Madres de Plaza de Mayo no es un dato menor; todo lo contrario, esta línea inicial es el eje temático alrededor del cual se mueven los poemas, avisando de la intensidad que encontraremos en la lectura y prefigurando con ese afecto un lenguaje sostenido en un admirable equilibrio entre la voz íntima y la empatía por el otro; o las otras, las madres y su dolorosa historia que sigue removiendo.  Las grandes catástrofes personales, y también las históricas, se reconocen por el silencio estupefacto que dejan en su estela, como una emoción que exige otro lenguaje al común para poder transmitir su esencia. Y es justo ahí, en esa imposibilidad del decir, donde la poesía parece desempeñar su función; o, al menos, una de sus posibilidades.  Mendía como poeta lo demuestra en este libro tensionando el lenguaje y haciéndolo visible como un grafiti en el marco de un oscuro escenario consecuencia de un gobierno dictatorial, un panorama moldeado por la mano represora y autoritaria que quiso borrar cualquier indicio de diversidad, de comunión, de memoria. Borrar, devastar, desaparecer y traumar con la violencia y la ausencia. Las palabras deben afrontar eso y transgredirlo: “agítalo y rocía baña muerde la peste / que estos son los días de la disolución (…) sabemos que morder la peste desde adentro no sirve / pero insistimos / cada noche repetimos la invasión del grafiti”
El modo en que la poeta Mendía dice el horror no se restringe exclusivamente al ámbito catártico y emotivo pues la forma en que se estructuran los textos son consecuencia de una arquitectura pensada, de una formalidad levantada entre lo dicho y el silencio, cuyo diálogo y concentración textual resultante se asemeja a poemas como universos explosivos. La brevedad del libro en este caso no les resta potencia a los textos, sino que funciona como detonante del pensamiento y reflexión sobre la historia y, aún más, sobre el lenguaje que intenta dar cuenta de esos acontecimientos más cercanos a monumentos de la oscuridad humana. Esta poesía se aventura a tratar de expresar lo callado, lo eludido, lo silenciado, lo inalcanzable en el decir. Una propuesta que no cae en el dicho predecible del concepto o el sentido obvio, sino que va más allá como lo amerita y exige su contenido, como instalando una lengua cercana a ese silencio doloroso.
Este libro, esta poesía se alza en el corazón de una de la más grande experiencia de aniquilación de nuestra historia continental ¿por qué no habría de vacilar allí el discurso, todo discurso, el lenguaje mismo? La ausencia que cargan estas madres, ese padecimiento intransferible, también es un hueco en el centro de muchas palabras y es ahí en ese vacío donde la poeta instala su decir, en medio de siluetas de cuerpos que ya no están. “el río muerte que nunca descansa” “la lengua de los finados son las burbujas del río”. Mendía como poeta es una vocera de lo indecible “un día tragué tanta agua”, pero también como mujer, como madre, como ciudadana de un contexto que en algunos puntos nos es familiar. Importa el contexto de enunciación pues de alguna manera atiende las redes históricas en la que se inserta este tipo de propuestas más que en estilos que se nos importan como modelos de producción creativa. En este sentido, hace entrever una relación capital en cualquier manifestación artística, a saber, la relación entre arte y política.
Podemos entonces remarcar dos capas de las múltiples que conforman este libro, la socio política y la íntima en constante dialogo. Mendía no separa, sino que deja ver redes y puentes entre lo macro y lo más inmediato. Su lírica se alza en una parte de la desolación que ha dejado la dictadura a un grupo numeroso de madres y familiares de seres queridos borrados de golpe; no es difícil imaginar el quiebre que semejante desgracia puede dejar en lo personal y colectivo, una marca de lo corrompido, arrancado, asesinado, incluyendo el lenguaje. Ante esto, sólo queda reinventar la lengua, minarla, traicionarla, volverla estrecha, precisa en el balbuceo Por eso en “Inquietantes dislocaciones del pulso” nos movemos entre la metáfora, y el realismo, pero un realismo entendido no como una mirada predecible del contorno sino del acercamiento a una subjetividad. Allí se mueven los textos; entre la vida y la forma, entre el arte y la muerte; entre cortes, giros, dislocaciones, murmullos, sintaxis inesperada, condensaciones, para decir lo que no puede ser dicho, pero que urge recordar para no caer en el retorno de lo inaceptable, para que no venza la única mirada sobre el mundo. Sabemos que la poeta no maneja la metáfora de una realidad imaginada sino de la manifestación de lo humanamente posible. Su cometido, su responsabilidad, es ir más allá de la catástrofe y la tiniebla, aunque para eso deba atravesar toda catástrofe y tiniebla. “ESCRIBIR / perderse en la peste”.


Jairo Rojas Rojas.
Montevideo, 2018





Reseña sobre Inquietantes dislocaciones del pulso. Por Virna Teixeira


Las Inquietantes Fracturas del Lenguaje

Cuando me lancé al proceso de escribir unas líneas sobre este libro de Gladys Mendía, fui inmediatamente capturada por su título. No puedo dejar de leerlo, semánticamente, solo como poeta, sino también como médica, reflejando sobre el poder simbólico y curativo de la escritura. Con las ‘Inquietantes Dislocaciones del Pulso’, Gladys llama la atención a una inquietud que expresa la necesidad de escribir sobre algo que exige una dislocación, un esfuerzo mayor de lenguaje, pero que también puede ser dolorosa, dada la extensión del movimiento. He visto que la autora dedica el libro a las Madres de la Plaza de Mayo.

Se me ocurre así de salida una metáfora de la anatomía y de la patología. Una dislocación del pulso indica que los huesos están afuera de alineamiento. Hasta dislocaciones menores del pulso pueden causar dolor crónico e incomodidad. La articulación del pulso contiene huesos pequeños, que forman puentes entre la mano y el antebrazo. En esas dislocaciones hay muchas veces fracturas asociadas, rotaciones, quiebres que afectan esos puentes. ¿Serían dislocaciones y fracturas de lenguaje también?

La asociación de las Madres de la Plaza de Mayo surgió en 1977 durante la dictadura en Argentina con el fin de recuperar con vida sus hijos detenidos y desaparecidos. El vínculo de estas madres con sus hijos fue bruscamente roto, en verdad no completamente roto, pero sí dislocado, lo que torna ese vínculo aún más vivo y presente. Por un lado, la imagen de las madres evoca ese dolor, de un trauma crónico que persiste agudo y pungente. Pero es un dolor que no se calla, hace más de treinta años, y ellas agitan sus pulsos en el aire, todos los jueves, en la Plaza de Mayo en Buenos Aires.

Un dolor que aliviase justamente de ese movimiento, de valiente lucha, de las madres unidas, protestando en la plaza con sus pañuelos blancos. Un dolor que grita como los grafitis que representan esas madres en los muros de la ciudad. Así dice Gladys ‘esa boca no es la boca/ no es una boca/ es la música/ es la grieta/ es la máscara/ es el descalabro/ es la transgresión del decir/ del experimentar’. Y más adelante: ‘el voltear de la luz ficticia en el pliegue de su pañuelo blanco/ yo me prohíbo terminantemente sentir/ ella agita el espray gritando la distorsión del lenguaje. Pues que el pulso también se dislocase como el espray para crear una imagen contemporánea de esas madres, para ilustrarlas. Y para escribir.

La pérdida de un hijo es algo que se padece por toda una vida, y la pérdida traumática de las Madres de la Plaza de Mayo es aun más compleja, desde la impotencia delante de la cobarde violencia política, hasta la angustia y la esperanza de la ‘aparición con vida’ de los desaparecidos. Y así viven de sus memorias (‘la memoria la rodeaba en una figura asimétrica salvándola de la fotografía que era su historia’), elaborando ese luto interminable con sus recuerdos y con su resistencia (‘sabemos que morder la peste desde adentro no sirve/ pero insistimos’). El emotivo llanto interior de ellas es como o ‘subterráneo crujir del río’, que sube hasta la superficie de sus clamores ‘la lengua de los finados son las burbujas del río’.  Gladys lo sabe, y homenajea la admirable fuerza de estas madres en los dislocamientos humanistas, compasivos, y al mismo tiempo experimentales de su escritura. Con quien mueve un espray de palabras sobre la página.


Virna Teixeira
Londres, 1 de noviembre de 2018





Virna Teixeira (Fortaleza, Brasil 1971) Escritora, neurologista, poeta, editora, curadora y traductora brasileña. Vive en Londres. En Brasil, publicó Visita (2000)  y Distância (2005) por la editorial 7 Letras, Trânsitos por Lumme Editor (2009), y Suite 136 (Demônio Negro, 2017). Su libro A Terra do Nunca é Muito Longe salió por Não Edições en Lisboa , 2014. El libro fue publicado en versión bilingue en 2016, Neverland is Too Far Away, por Carnaval Press (Londres), con ilustraciones del artista portugués João Concha.